Hipocresía prêt à porter

Estos días nos rasgamos las vestiduras compradas en Mango, Primark o El Corte Inglés por la tragedia ocurrida en Bangladesh. Más de 300 vidas enterradas en escombros entre etiquetas de varias de las firmas de moda en Europa al venirse abajo un taller en el que trabajaban 16 horas al día por 30 euros al mes. Parece que nos cogiera de sorpresa semejante régimen de esclavitud existente en el mundo moderno, pero lo cierto es que a estas altura cualquiera sabe cómo se producen las prendas que consumimos.

Y lo cierto es que a casi nadie importa el origen siempre que pueda seguir las tendencias que nos impone la moda a un módico precio. Es la imagen de un mundo en el que el 20% ahogamos nuestras penas en el centro comercial en una espiral infinita de consumismo, mientras el 80% restante trabaja penosamente.

Manual del buen consumidor

Interesante reflexión sobre el papel que las marcas y mercados esperan que juguemos en la imparable escalada consumista. Quizá estos cinco minutos fueran suficientes para cambiar ciertos modelos absurdos de nuestro comportamiento. Porque para sacarnos los colores a más de uno servirán seguro. Aunque desgraciadamente mañana todo será exactamente igual.

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